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Si pagás FONASA o IRPF, esto te va a interesar antes de que emitas tu factura en febrero.

Si al aumento del piso de FONASA le faltaba algo para terminar de cerrar el cerco sobre la clase media trabajadora, ayer llegó la confirmación del ajuste de la Base de Prestaciones y Contribuciones (BPC).

El escenario tributario de 2026 se ha reconfigurado en menos de 30 días. Mediante dos movimientos técnicos que pasaron por decreto —sin discusión parlamentaria—, hoy enfrentamos una presión fiscal mucho mayor que en diciembre.

Lo más urgente, y de lo que poco se ha hablado más allá de las devoluciones futuras, es el impacto inmediato en el costo fijo de los Servicios Personales, sean profesionales o no. El cambio en la metodología de la CPE elevó el “punto de equilibrio” de facturación un 41%. Esto no es teoría: lo sentiremos ahora, en febrero, cuando emitamos la factura con los valores de enero.

El dato es indiscutible: hoy, un titular de Servicios Personales sin hijos necesita facturar más de $212.000 mensuales para que su aporte del 4.5% cubra el costo del sistema. Quienes facturan por debajo de esa línea —la inmensa mayoría de los trabajadores independientes— sufrirán un aumento directo de sus costos fijos al tener que pagar el nuevo mínimo, independientemente de cuánto hayan facturado realmente.

A esto se suma el “regalo” de la BPC para todos. Ayer se confirmó que su ajuste fue del 4.38% (calculado como inflación + 20%), quedando muy por debajo del 5.96% que hubiera correspondido por IMS (Índice Medio de Salarios).

Esto genera lo que los economistas llaman “arrastre fiscal“: como las franjas del IRPF suben menos que los salarios, el Mínimo No Imponible pierde valor real. En consecuencia, tanto dependientes como independientes empezaremos a tributar IRPF antes de lo previsto, licuando la recuperación salarial.

En conclusión, estamos ante un escenario de doble vía donde el Estado encarece el “derecho a trabajar” subiendo el piso de FONASA y, simultáneamente, captura una porción mayor del ingreso a través de un IRPF desactualizado.

La pregunta que me hago es honesta: ¿Se midió realmente el impacto acumulado de ambas variables en el bolsillo de la gente antes de firmar? ¿Se tuvo en cuenta que, por decreto, se aumentó un 40% el costo mensual de miles de trabajadores independientes de un día para otro?

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